Como Mirar Las Estrellas Con Un Telescopio?
Conocer el cielo
La astronomía es una ciencia fascinante. Y buena parte de su encanto radica en que todos podemos acercarnos a ella de manera directa: el universo está allí “arriba”, a nuestro alcance. Sólo tenemos que salir a explorarlo.
Generalmente, lo primero que se nos viene a la cabeza es comprarnos un telescopio. Es natural y comprensible. Pero no hay que apurarse. La astronomía requiere de paciencia, experiencia, y un conocimiento gradual y escalonado.
- Los telescopios son instrumentos. Y como todo instrumento o herramienta, hay que aprender a manejarlos.
- Hay que aprender a reconocer el cielo nocturno, que es el “terreno” que vamos a explorar.
- Es necesario conocer la posición general de las estrellas y las constelaciones que ellas forman.
- Es necesario conocer los movimientos y los elementos básicos de la esfera celeste.
- Es necesario conocer la ubicación y movimientos del Sol, la Luna y los planetas.
- Luego podemos lanzarnos también a la observación de los incontables y más desafiantes objetos de “cielo profundo”: cúmulos estelares, nebulosas y lejanísimas galaxias.
Conocer el cielo, de eso se trata. No tiene mayor sentido apuntar un telescopio al cielo sin saber qué queremos mirar, dónde está, ni cómo luce realmente tal o cual astro en el ocular. Hace falta adquirir muchos conocimientos, tener paciencia, entusiasmo, y, al menos, varios meses de práctica y metódica observación a simple vista.
Existen muchos softwares astronómicos que trabajan como fantásticos “simuladores” del cielo. Stellarium, Sky Map o HNSKY son algunos de los más populares entre los aficionados a la astronomía. Con todos estos novedosos recursos podemos simular el aspecto del cielo nocturno para cualquier fecha, hora y lugar de la Tierra, identificar toda clase de astros, y hasta imprimir nuestras propias “cartas celestes” para nuestras observaciones astronómicas.

Binoculares: el segundo paso
Lo más recomendable para iniciarse en la observación astronómica con instrumentos son los binoculares. Con bajos aumentos, grandes campos visuales, y “visión natural” (y no invertida “arriba-abajo” y/o “izquierda/derecha”, como ocurre con los telescopios), los binoculares son herramientas perfectas para dar este trascendental segundo paso en nuestra exploración del universo.
- 7x50 o 10x50
- La experiencia marca que los modelos más adecuados para tal fin son los “7x50” o “10x50”. El primer número indica el aumento del instrumento, y el segundo, el diámetro de sus lentes, expresado en milímetros.
- Luminosidad, aumento y campo visual
- Los modelos 7x50 y 10x50 nos ofrecen un buen equilibrio entre luminosidad, aumento y campo visual.
- Campo visual
- Un típico binocular de 10x50, por ejemplo, tiene un campo de 6 o 7 grados.
- Binoculares grandes
- Los binoculares “grandes”, como los 15x70 y 20x80, efectivamente tienen más aumento y mayor diámetro, pero al mismo tiempo, sus campos visuales son de sólo 3 o 4 grados.
Hay binoculares más potentes: 12x60, 15x70 y 20x80, sólo por citar algunos. Sin embargo, aquí debemos detenernos en algo muy importante: por regla general -y esto se aplica también a los telescopios- debemos recordar que “a mayor aumento, menor campo visual”.
Por su mayor tamaño, peso y aumento, estos aparatos pueden resultar todo un desafío para nuestros brazos y nuestro pulso. El cansancio y el temblor de la imagen nos jugarán en contra. Por eso, los grandes binoculares suelen requerir el uso de un trípode.

Telescopios y diámetro
Generalmente, los telescopios son más grandes y ópticamente más “potentes” que los binoculares. Y la razón principal es sencilla: tienen lentes o espejos de mayor diámetro. Y por eso, pueden colectar más luz de los astros. Un factor que se traduce en imágenes más brillantes y detalladas.
Un buen telescopio nos permitirá ver una amplísima variedad de astros: la Luna, el Sol (con los cuidados del caso), planetas, asteroides, cometas, estrellas, estrellas dobles, cúmulos estelares, nebulosas, y hasta lejanísimas galaxias.
- Hay dos grandes “familias” de telescopios: refractores y reflectores.
- Los refractores tienen una lente frontal, el “objetivo”, compuesta, que “refracta” la luz y la concentra en un foco.
- Allí, el ocular recibe la luz, y forma la imagen.
- En los telescopios refractores, observamos por la parte trasera del tubo.
- Los reflectores tienen un espejo primario que colecta la luz de los astros, y un espejo secundario situado cerca de la parte frontal del telescopio.
- En los reflectores, observamos por la parte delantera del instrumento.
Además de su calidad, lo más importante de un telescopio no es el aumento que prometen los fabricantes, sino su diámetro. Y la razón es simple: cuanto mayor sea el diámetro de la lente o el espejo de un telescopio, mayor será la cantidad de luz de los astros que colectará. Y mayor su resolución angular, es decir, la capacidad de resolver detalles en la imagen de un astro determinado.
Un telescopio de 150 mm. de diámetro nos ofrecerá imágenes mucho más brillantes, nítidas y contrastadas que uno de 75 o 100 mm. La experiencia marca que un telescopio para uso general debe tener un diámetro mínimo del orden de los 100 mm si es reflector, y de 60 a 80 mm si es refractor.

Oculares y buscador
Los telescopios no funcionan sin oculares. Estas piezas son el otro extremo del sistema óptico: las lentes donde ponemos el ojo para mirar. Los oculares reciben la luz colectada por la lente o espejo del telescopio, y forman y amplifican la imagen de los astros.
- La distancia focal de un ocular es la que determina el aumento del telescopio.
- A menor aumento, mayor campo visual.
- Para obtener cierta variedad de aumentos y campos visuales es recomendable tener como mínimo 3 oculares.
- Una colección básica para uso general podría estar formada, por ejemplo, por 3 oculares plössl de 5, 10, y 25 mm de distancia focal.
- Hay oculares de sólo 2 o 3 mm. de distancia focal, y otros de hasta 40 y 50 mm.
- En el rango medio están los muy populares oculares de 10, 15 y 20 mm.
El aumento de un telescopio es la cifra que surge de dividir la distancia focal del telescopio, por la distancia focal del ocular. Por ejemplo: un telescopio con 900 mm. de distancia focal con un ocular 20 mm. de distancia focal, nos dará 45 aumentos. Ese mismo telescopio con un ocular de 10 mm. dará 90 x, y con uno de 6 mm, tendremos 150 x.
El buscador es un pequeño telescopio “guía” que va adosado en el tubo del telescopio principal. El buscador sirve para ubicar los astros en el cielo, dado su bajo aumento y gran campo visual. Para que sea realmente útil, debe estar “colimado”, es decir, perfectamente alineado con el telescopio, de modo tal que lo que queda centrado en la “cruz” del buscador, aparezca en el ocular.
Usa el mango para apuntar aproximadamente a algo, usa el buscador para encontrarlo y centrarlo, usa el ocular de menor potencia, probablemente 20 mm o 25 mm, para encontrar el objeto en el telescopio principal, enfoca y centra.

Las estrellas con telescopio
A simple vista las estrellas, salvo el Sol, por supuesto, se perciben como simples puntitos de brillos diversos. Y así se seguirán viendo por muy bueno que sea el telescopio empleado. Porque las estrellas son en realidad bolas de gas enormes, pero se encuentran tan lejos, tan lejísimos, que cualquier telescopio que usemos, con cualquier aumento, será incapaz de mostrárnoslas como nada más que puntitos de luz.
- Intensidad y estabilidad del brillo
- Es verdad que las estrellas siguen apareciendo como puntos a través del telescopio, pero se aprecian mucho más brillantes que a simple vista.
- Área colectora
- El objetivo del telescopio posee un área colectora mucho mayor que la pupila humana, incluso cuando esta se encuentra dilatada al máximo.
- Cantidad de luz
- Al recolectar más cantidad de luz, el telescopio pone a disposición del ojo cientos de veces, si no miles de veces más fotones que cuando se observa sin ayuda óptica.
- Aspectos observables
- La intensidad y la estabilidad de su brillo, el color y, en ciertos casos, su carácter doble o variable.
Apunte su instrumento alternativamente a Betelgeuse, en la esquina nordeste, y a Rigel, al sudoeste, y compruebe tanto la intensidad y estabilidad de su brillo como su contraste cromático. Rigel es, además, una estrella doble.
A veces, desenfocar un poco el telescopio ayuda también a percibir mejor los colores de las estrellas en la observación visual. Mizar es la primera estrella doble descubierta. Albireo es la segunda en brillo y marca el pie de la cruz. Mira Ceti puede verse casi tan brillante como las que dibujan la figura de la constelación o que puede llegar a desaparecer a simple vista. Sin embargo, cualquier telescopio permite verla siempre, aparte de revelar su tono fuertemente anaranjado.
Cielo oscuro y condiciones de observación
La importancia fundamental de la calidad del cielo, oscuridad y transparencia, es fundamental a la hora de planificar cualquier observación astronómica. Lamentablemente, los cielos urbanos están cada vez más afectados por “contaminación luminosa”.
- Vivimos bajo “campanas” de luz y smog que nos impiden ver del 80% al 90% de las estrellas que podríamos observar a ojo desnudo.
- Para disfrutar a pleno de la astronomía, hay que “escaparse” de las ciudades, en búsqueda de los cielos rurales o de montaña.
- Mientras que en las ciudades podemos ver unas 200 a 300 estrellas a simple vista, en el campo podemos ver cerca de 3 mil.
- En el campo, un telescopio chico de 80 a 100 mm. de diámetro “rinde” más que un telescopio mediano o grande de 200 a 300 mm. de diámetro en las ciudades.
- Hay objetos difusos que en el campo podemos ver con un simple binocular 10x50, pero que en las ciudades son invisibles incluso con grandes telescopios.
- El mejor momento para observar cualquier astro es cuando alcanza su mayor altura sobre el horizonte.
Cuanto más alto esté un astro, menos será afectado por la contaminación lumínica y por la turbulencia, una variable atmosférica que afecta directamente la calidad y estabilidad de las imágenes.
Para observar grandes “parches de cielo”, conjunciones de la Luna con planetas, y objetos tenues y muy extendidos, como cometas, grandes nebulosas y cúmulos estelares.
Nunca mires el Sol a través de un telescopio o un buscador sin la debida protección de un filtro solar adecuado y homologado para ese fin. Los daños en tu vista pueden ser irreversibles y producir ceguera inmediata.