Detector Co Cada Cuanto?
La detección de monóxido de carbono (CO) es un sistema de protección frente a este gas, que se utiliza especialmente en la ventilación de aparcamientos, según describe la norma UNE 100166:2004. Los sistemas de control y medida de la detección de monóxido de carbono están regulados por la norma UNE 23300. El objetivo de estos sistemas es asegurar que se dan unas condiciones mínimas de salubridad del aire en lo referente a la cantidad de CO del aire. Este tipo de sistemas suelen estar presentes en garajes y túneles, puesto que las principales fuentes de generación de CO son los motores de gasolina y diésel de los vehículos.
El monóxido de carbono o CO (carbon monoxide) es un gas incoloro y extremadamente tóxico, insípido e inodoro que se produce como resultado de la combustión cuando no hay una cantidad suficiente de oxígeno. Al no tener color, olor ni sabor, puede acumularse sin que nadie lo perciba, lo que hace que sea conocido como el 'asesino silencioso'. Solo detectores especializados pueden detectar concentraciones peligrosas de CO en el aire.
Normativa: detector de CO cada cuántos metros cuadrados
La normativa española define que se deberá instalar un detector de CO cada 200 m². La norma UNE que regula los aparcamientos públicos establece un detector por cada 200 m² (anteriormente era cada 300 m²). Algunas normas autonómicas también hablan de 200 m² para todo tipo de garajes públicos o privados. Según cada ordenanza municipal, la cantidad de detectores suele andar entre 200 m² y 300 m² por cada detector.
La instalación de estos sistemas debe realizarse en paredes o columnas a una altura entre 1,5 y 2 metros como máximo. La normativa recomienda cambiar los detectores cada 5 años y determina realizar una revisión del sistema a través de una empresa autorizada anualmente.
El CTE DB-SI obliga a detectores de CO en garajes cubiertos con más de 5 vehículos o más de 100 m². Dos normas distintas aplican según el uso: UNE-EN 50291 para uso doméstico y UNE-EN 50545-1 para garajes y aparcamientos cubiertos. De acuerdo con la norma UNE 23300 se recomienda cambiar el sensor a los 5 años.

Funcionamiento del sistema de detección de CO
El sistema de detección de CO es simple: se basa en unos detectores capaces de medir la concentración de CO y transmitir una señal a una central que tiene que estar conectada a un sistema de ventilación. Este se activará automáticamente cuando se logre una concentración de 50 ppm en algún punto del aparcamiento. La central también se puede regular para que el sistema tenga más sensibilidad.
- Primer umbral de alarma en garajes: 30 ppm (activa ventilación forzada)
- Segundo umbral: 100 ppm (alarma general)
- Si la concentración de CO supera las 50 ppm en algún punto, se activará el sistema de ventilación
- El sistema se puede regular para que los ventiladores se activen con concentraciones más bajas si fuera necesario
En los detectores con línea de dos hilos, cada ciclo de operación de la central dura aproximadamente 1 minuto. Durante el 99,7% de ese tiempo la central se limita a alimentar a los detectores, y durante los últimos 200 mseg. de cada ciclo se realiza la lectura de la concentración de CO. La cobertura máxima de cada detector de CO es de 200 m².

Niveles de alarma y tiempos de respuesta
El tiempo de respuesta del detector a una alarma depende del nivel de concentración de monóxido de carbono en el aire. Cuanto mayor sea la concentración, menos tiempo tarda el detector en registrar una alarma. Los niveles de alarma según concentración son:
- 50 ppm
- Suena la alarma en 60-90 minutos
- 100 ppm
- Suena la alarma en 10-40 minutos
- 300 ppm
- Suena la alarma en 3 minutos
¡Es posible perder el conocimiento con una concentración de CO del 0,1% durante 2 horas! Los detectores de humo y temperatura no reaccionan al monóxido de carbono. Un detector de CO no sustituye a un detector de humo: son tecnologías complementarias para riesgos distintos.

Dónde instalar los detectores de CO en viviendas
De acuerdo con la norma EN 50292, los detectores de monóxido de carbono deben instalarse en cada estancia que contenga una posible fuente de monóxido de carbono, así como en cada dormitorio y en instalaciones donde los residentes pasen un tiempo considerable o puedan no escuchar la alarma del detector.
- Cerca de aparatos de combustión: los aparatos que queman combustible, como calderas, calentadores, chimeneas o estufas, son focos potenciales de CO. Es importante instalar un detector en la misma planta y relativamente cerca de estos elementos, pero no justo encima ni pegado a ellos.
- Próximos a dormitorios y zonas de descanso: durante las horas de sueño, los síntomas iniciales de una intoxicación por CO pueden pasar desapercibidos, por lo que resulta imprescindible colocar uno de estos dispositivos fuera de cada zona de descanso, e incluso dentro de los dormitorios.
- Al menos uno por planta: el CO puede desplazarse entre estancias y subir o bajar por escaleras, por lo que es importante instalar al menos un detector de monóxido de carbono en cada planta, incluido el sótano si lo hay.
- En pasillos y escaleras: a una altura de 0,5 a 1,5 metros por encima del suelo.
- En otras estancias donde las personas pasan mucho tiempo: en lugares de trabajo y de descanso, al nivel de la cara de una persona sentada.
El detector de CO no solo está reservado para viviendas residenciales como casas o apartamentos. También se puede instalar en una caravana o casa móvil, siendo a veces incluso mayor su eficiencia y utilidad en estos casos.

Lugares que deben evitarse al instalar un detector de CO
Una instalación en lugares inapropiados puede retrasar la alerta, provocar falsas alarmas o acortar la vida útil del equipo. Los lugares que deben evitarse son:
- Encima de cocinas, estufas o calderas: el calor, los vapores y las pequeñas emisiones pueden alterar la lectura del sensor y generar avisos poco precisos. Es importante mantener una distancia de más de un metro en zonas con potenciales emisores de CO.
- Baños y zonas muy húmedas: el vapor de duchas, calentadores o lavadoras puede afectar a algunos sensores, provocando falsas alarmas y deteriorando antes el aparato. En estos casos, es preferible ubicarlos a la entrada de cuartos de baño o salas de lavandería.
- Cerca de ventanas, puertas o conductos de ventilación: las corrientes de aire pueden diluir el monóxido de carbono cerca del detector y hacer que el dispositivo tarde más en registrar una acumulación peligrosa.
- Detrás de muebles, cortinas o en rincones sin circulación: un detector tapado pierde gran parte de su capacidad de aviso. Si el aire no se mueve bien hasta el sensor, el gas puede tardar más en alcanzarlo. Además, los objetos cercanos pueden amortiguar la señal sonora.
Cuándo es especialmente recomendable instalar un detector de CO
Instalar un detector de monóxido de carbono es muy recomendable en viviendas con calderas, calentadores, chimeneas, estufas de leña, cocinas de gas o garajes comunicados. En todos estos casos se puede generar CO si hay una combustión incompleta o una ventilación deficiente.
El CO se puede emitir de las siguientes fuentes:
- Aparatos domésticos de gas, incluidas las calderas de calefacción y de calentamiento de agua
- Parrillas, cocinas de leña, chimeneas y otras fuentes de fuego
- Vehículos o generadores de combustible
- El monóxido de carbono puede ingresar en la estancia desde el exterior, por ejemplo, desde una carretera transitada
Este tipo de detectores también es muy útil en negocios con salas de calderas, cocinas profesionales, hornos, aparcamientos, lavanderías o equipos que funcionen con combustible. El riesgo de sufrir una intoxicación por monóxido de carbono es mucho mayor en estancias sin aire fresco, así como en estancias con ventilación defectuosa o con chimeneas obstruidas.
Mantenimiento y revisión del detector
La normativa recomienda la realización de una revisión anual de los sistemas por parte de una empresa autorizada y la sustitución de los aparatos cada 5 años. Un detector de monóxido de carbono solo protege bien si se revisa con cierta regularidad. El polvo, una batería agotada o el fin de su vida útil pueden afectar de forma negativa a sus avisos.
- Hacer la prueba con el botón test cada cierto tiempo, al menos una vez por trimestre e idealmente una vez al mes. Si el dispositivo no responde correctamente, habrá que revisar pilas, el estado de la fuente de alimentación y su estado general antes de volver a utilizarlo.
- Mantener el equipo limpio y libre de polvo. El detector de monóxido de carbono debe estar libre de suciedad y evitar la exposición al vapor, la grasa o la condensación, ya que estos elementos pueden provocar fallos, falsas alarmas o un funcionamiento menos preciso.
- Comprobar el tipo de batería y la fecha de sustitución, y valorar si el detector de CO podría haber llegado al final de su vida útil. En caso de activación, no lo silencies retirándole las pilas: cada modelo tiene su propio método de desactivación.
Es recomendable revisar el correcto funcionamiento y el estado de las pilas periódicamente, y cambiar las pilas una vez al año. Un pitido cada 30 segundos indica que la batería está baja y debe reemplazarse. El síntoma de intoxicación por monóxido de carbono incluye dolores de cabeza, mareos, náuseas, pérdida del conocimiento y, en casos extremos, desenlace fatal.